Salta

 Gustavo Sáenz: ¿“El Gladiador” que vencerá al COVID-19?

Si las cifras de la pandemia no afectan a Salta como ocurre con el resto de las provincias, el gobernador habrá consolidado un liderazgo histórico

SALTA.- Con un estilo campechano, de andar cansino y lenguaje llano, Gustavo Sáenz llegó a la gobernación de la provincia de Salta acaudalado por un 53.65 % de los votos, un porcentaje histórico. Llegaba solo, venciendo la oposición de propios y extraños y con un desafío que nadie se había atrevido a asumir antes: “Si no soy gobernador, me voy a mi casa”.

Dejaba de lado la posibilidad de reelegirse en la intendencia de la Capital o de haber aspirado a otro cargo; mientras otros jugaban dos candidaturas o cambiaban de color especulando con un resultado, Sáenz fue siempre el mismo: Gustavo para todos.

Apenas asumir la gobernación, la realidad le mostró la cruda verdad de la provincia que heredaba y la muerte levantaba su mano anunciando que iba por más vidas allá en el norte, llevándose en rapto a una decena de niños. Y Sáenz sacudió hasta las puertas de la Casa Rosada haciendo bajar a los ministros a la vez que aparecían recursos y se montaba una cadena de ayuda para salteños que nunca habían recibido nada.

Y al paso nada más, le explotaba en la manos al gobernador un paquete “Made in China” que era una verdadera Caja de Pandora de la cual salía la peste que se venía llevando decenas de miles de vidas en el mundo.

Antes que ninguno, el gobernador Sáenz le bajó la persiana a la muerte y cerro la provincia, movilizó a la policía, a los agentes de la salud y encerró a todos los ciudadanos, anticipándose al DNU del propio presidente de la Nación a quien llegó a pedirle que sacara al Ejército a las calles.

Hoy, Salta, tiene en el concierto de las provincias que van siendo tomadas por el COVID-19 un número ínfimo de contagios, un solo positivo y la peste no puede avanzar.

Mientras tanto, las condiciones de resistencia a la pandemia se consolidan habilitando centros de atención y reforzando las condiciones de seguridad, aplicando inexorablemente la ley a los transgresores.

Gustavo Sáenz es un hombre en soledad, que se multiplica aquí y allá; no es el burócrata de escritorio sino  el caminante de sus obras.

Si la provincia de Salta supera el tiempo de la peste con un exiguo número de víctimas, la figura del gobernador Sáenz se habrá consolidado como un líder y habrá unido al carisma la acción, las dos condiciones principales que demanda ser un ganador en la arena.

Eso si, como todo líder, deberá entonces rodearse de lo mejor, de lo más capaz.

Por: Juan Carlos García

www.laquintacolumna.com

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