Salta

“Leavy… Leavy… me suena”

Después de 180 días de gobierno el gobernador, Gustavo Sáenz supera el 70% de imagen positiva. Su ex contrincante y diputado nacional, Sergio Leavy, tiene un 63%, pero negativo

LA QUINTA COLUMNA-REDACCIÓN.- Aquella vieja frase peronista de que “El que gana gobierna y el que pierde acompaña” casi nunca se hizo realidad en los hechos. Generalmente, el pierde se queda caliente y apenas el que gana echa a andar se ocupa de marcar todos los errores posibles.

El caso de Gustavo Sáenz no tenía por qué ser diferente, el émulo de Sandro batió un récord electoral mientras su oponente, Sergio “Oso” Leavy se quedó mirando a una distancia de 30 puntos. El hecho es que a seis meses de iniciada la Gestión y siendo que el primer problema grave que debió enfrentar Sáenz fue la cuestión social del norte, no se vio a Leavy que vendría siendo el baqueano y lenguaraz de la zona haberse arremangado para caminar junto al gobernador por medio de aquella pobreza.

Incluso más, durante los años de su gestión como intendente y siendo “el hombre de más peso” –literalmente- de la zona, no se escuchó reclamo alguno.

Ahora, Leavy como otros dirigentes, incluso cercanos al espacio de Sáenz se ocupan de levantar críticas facilistas, aconsejan acciones que desconocen si son posibles o no, hablan desde el desconocimiento  la comodidad del sillón desde el cual miran trabajar a los demás.

Esta es una de las falencias más graves de la política, el oportunismo, la chicana y la crítica, mientras se espera que venga la próxima elección.

La crítica es imprescindible para un gobierno, porque la obsecuencia y el halago ciegan los ojos del que conduce, pero una cosa es la crítica que construye y otra muy distinta es el parloteo del mediocre.

El senador nacional, Leavy, fue durante décadas el caudillo de Tartagal y sus alrededores y se fue de allí a continuar la cría y el engorde a un cómodo despacho del Congreso Nacional dejando la zona en peores condiciones de aquellas en que la encontró cuando se inició en la política, con el agravante de que fue cómplice de omisión del desfalco realizado por la Gestión Urtubey.

El cambio operado en el mundo, obliga a sincerar actitudes. Se critica para construir o se realiza un acto de honor llamándose a silencio si no piensa actuar en conjunto. Leavy es un ejemplo del político del pasado, anodino, vulgar, sin ideas y un discapacitado electoral.

Es hora de los consensos y también de cambios. Un gobernador no puede llevar adelante una Gestión en soledad, rodeado de burócratas con mentalidad del siglo pasado.

Se impone ahora buscar juntos el bien común. ¿Es utópico? Muy probablemente, pero es tiempo de librar batallas juntos, de otra manera el enemigo común se los comerá también a ellos, a quienes encontrará sentados en sus sillones sin haber hecho en su vida nada que haya justificado su existencia.

Por: Redacción

www.laquintacolumna.com

 

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