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Salta y la inundación: La culpa es de Hernando de Lerma

Así, el Licenciado Don Hernando de Lerma se encontró con este valle que estaba atravesado de cursos de aguas y haciendo caso de la ordenanza fundó Salta “donde hubiere fácil acceso a la provisión de agua”.

LA QUINTA COLUMNA-SALTA.- Cada vez que llueve en la Capital de la provincia de Salta, el microcentro y amplias áreas del macrocentro se inundan causando las consabidas molestias a los vecinos. Obviamente, el intendente de turno es siempre el responsable de los efectos de una causa meteorológica.

En realidad, la inundación de las calles que sufre la ciudad es una cuestión que tiene tantos años como la ciudad misma.

Salta fue la típica ciudad hispana, diseñada a trazo de cordel según las reales ordenanzas que indicaban de manera casuística cómo fundar una plaza, minuciosa hasta en sus últimos detalles.

Así, el Licenciado Don Hernando de Lerma se encontró con este valle que estaba atravesado de cursos de aguas y haciendo caso de la ordenanza fundó Salta “donde hubiere fácil acceso a la provisión de agua”. El sitio elegido fue un terreno circundado y limitado naturalmente por los tagaretes.

Esta situación de estar rodeada de cursos de agua hizo que las lluvias estivales siempre fueran un problema por los problemas de anegación que producían. Incluso, en una crónica de 1752 se lee que el gobernador Juan Victorino Martínez mandó a construir un  “un murallón de cuatro varas de grueso, una y medio de cimiento y dos varas de alto” (La unidad de medida Vara equivale a unos 0,83 cm)  para evitar que las aguas del Río Arias inundaran la ciudad en tiempos de lluvias intensas.

La medida se tomó ya que cuando se producía una inundación las aguas avanzaban sobre la ciudad dejando todo tipo de basura, animales muertos y otros desperdicios que ponían en riesgo a la población de contraer enfermedades.

Siendo que los ríos tienen memoria, la topografía de la ciudad responde a esa configuración ancestral de haber sido fundada entre ríos que hoy son sus principales arterias: Avenida Belgrano, la ex Virrey Toledo y la Avenida San Martín, que a la vez en aquellos días servían de división entre el “centro” y sus barrios y aquellos que estaban “extramuros” donde vivían los sectores de menores recursos.

Para evitar una definitiva inundación del microcentro y algunos sectores de la Capital, serían necesarias obras significativas que alteraran esa condición natural del lugar.

Por ahora, a lo más que se puede aspirar es a que esas obras realizadas sirvan para enjugar lo más rápido posible la acumulación de aguas luego de torrenciales lluvias.

Lo demás es historia.-

Por: Ernesto Bisceglia

www.laquintacolumna.com

 

 

 

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